PRIMERA PARTE
LA PROFESIÓN DE LA FE
PRIMERA SECCIÓN
«CREO»-«CREEMOS»
CAPÍTULO PRIMERO:
EL HOMBRE ES "CAPAZ" DE DIOS
II Las vías
de acceso al conocimiento de Dios
31 Creado a
imagen de Dios, llamado a conocer y amar a Dios, el hombre que busca
a Dios descubre ciertas "vías" para acceder al conocimiento de Dios.
Se las
llama también "pruebas de la existencia de Dios", no en el sentido
de las
pruebas propias de las ciencias naturales, sino en el sentido de
"argumentos
convergentes y convincentes" que permiten llegar a verdaderas
certezas.
Estas "vías" para acercarse a Dios tienen como punto de partida la
creación: el
mundo material y la persona humana.
32 El mundo: A partir del movimiento y del devenir, de la
contingencia, del
orden y de la belleza del mundo se puede conocer a Dios como origen
y fin del
universo.
S.Pablo afirma refiriéndose a los paganos: "Lo que de Dios se puede
conocer,
está en ellos manifiesto: Dios se lo manifestó. Porque lo invisible
de Dios,
desde la creación del mundo se deja ver a la inteligencia a través
de sus obras:
su poder eterno y su divinidad" (Rom 1,19-20; cf. Hch 14,15.17;
17,27-28; Sb
13,1-9).
Y S. Agustín: "Interroga a la belleza de la tierra, interroga a la
belleza del
mar, interroga a la belleza del aire que se dilata y se difunde,
interroga a la
belleza del cielo...interroga a todas estas realidades. Todas te
responde: Ve,
nosotras somos bellas. Su belleza es una profesión ("confessio").
Estas bellezas
sujetas a cambio, ¿quién las ha hecho sino la Suma Belleza ("Pulcher"),
no
sujeto a cambio?" (serm. 241,2).
33 El hombre: Con su apertura a la verdad y a la belleza, con su
sentido del
bien moral, con su libertad y la voz de su conciencia, con su
aspiración al
infinito y a la dicha, el hombre se interroga sobre la existencia de
Dios. En
estas aperturas, percibe signos de su alma espiritual. La "semilla
de eternidad
que lleva en sí, al ser irreductible a la sola materia" (GS 18,1;
cf. 14,2), su
alma, no puede tener origen más que en Dios.
34 El mundo y el hombre atestiguan que no tienen en ellos mismos ni
su primer
principio ni su fin último, sino que participan de Aquel que es el
Ser en sí,
sin origen y sin fin. Así, por estas diversas "vías", el hombre
puede acceder al
conocimiento de la existencia de una realidad que es la causa
primera y el fin
último de todo, "y que todos llaman Dios" (S. Tomás de A., s.th.
1,2,3).
35 Las facultades del hombre lo hacen capaz de conocer la existencia
de un Dios
personal. Pero para que el hombre pueda entrar en su intimidad, Dios
ha querido
revelarse al hombre y darle la gracia de poder acoger en la fe esa
revelación en
la fe. Sin embargo, las pruebas de la existencia de Dios pueden
disponer a la fe
y ayudar a ver que la fe no se opone a la razón humana. |