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La Comunidad de Sant'Egidio se
alegra de la elección del nuevo obispo de Roma, Joseph Ratzinger,
Papa Benedicto XVI
La Comunidad de Sant'Egidio, con toda
la Iglesia y con el
sentimiento de muchos en el mundo está agradecida al Colegio
cardenalicio por haber dado con una elección tan rápida y
coral el nuevo el nuevo Obispo de Roma, el Papa, a la Iglesia
y al mundo.
Emocionados y conmovidos hemos escuchado las palabras de
Benedicto XVI, su humildad al pedir oración, su confianza en
la gracia que sabe como utilizar nuestra humanidad para llevar
la amistad de Dios a cada hombre y a cada mujer y para
derrotar la dureza y lo que humilla la vida humana. Acompañará
a nuestro obispo nuestra oración y nuestro afecto.
Nos gusta el nombre que ha escogido y nos parece que quiera
indicar rápidamente al mundo una vía que habla de paz y de
valentía al crear una propuesta exigente y atractiva para ser
cristianos en tiempos complejos. Como parece indicar su
predecesor en el nombre, Benedicto XV, y su magisterio contra
la guerra, y San Benito, el fundador del monaquismo occidental
y pilar de una Europa que lo puede ganar todo en la riqueza de sus
raíces.
Nuestro nuevo Papa, Jozeph Ratzinger es un hombre del
Concilio, que ya nos ha enseñado muchas cosas. Muchas personas
de la Comunidad de Sant'Egidio han aprendido de él un amor por
los pobres al ponerlos en el centro de la comunidad cristiana,
porque son "hermanos pequeños de Jesús", por su misma
condición de pobres - como observaba como teólogo. Ha confiado
en los movimientos y en las nuevas comunidades y siempre ha
testimoniado la necesidad de un cristianismo profundo,
enraizado en las Escrituras, "sin descuentos" y por ello
significativo y fascinante.
Juan Pablo II ha sido un padre para todos nosotros y sin duda
también para quien hoy está llamado a guiar la Iglesia. Hemos
nacido en la Iglesia de Roma y estamos felices de tener en
Benedicto XVI a nuestro nuevo obispo. Le acompañarán nuestra
oración, nuestro afecto, nuestra disponibilidad para todas las
tareas difíciles que le esperan.
Ha sido elegido un hombre humilde, que siempre se ha gastado
por amor por la Iglesia, un gran conocedor del mundo moderno.
Se abre un nuevo tiempo, cargado de esperanza y de espíritu
para la Iglesia y el mundo. |
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