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Una
religiosa argentina fue secretaria por tres años del nuevo Papa
Buenos Aires, ABR 19 (AICA):
La hermana Araceli Zukowsky
“saltó de gozo” hoy por la tarde, en su casa religiosa de
Buenos Aires, al igual que millones de fieles de la Iglesia
Católica, al conocer que el nuevo Pontífice, Benedicto XVI,
era el cardenal Joseph Ratzinger.
No era para menos, ya que la hermana Araceli,
argentina hija de una familia polaca, y perteneciente a la
Congregación de las Pequeñas Hermanas Misioneras de la
Caridad, fundada por San Luis Orione (Don Orione), fue
secretaria, durante los años 1987, 88 y 89, del cardenal
Ratzinger en la Congregación vaticana para la Doctrina de la
Fe.
Consultada por AICA, a minutos apenas de la
elección del nuevo Papa, y todavía sin poder enviar un urgente
telegrama de felicitación al nuevo pontífice, su anterior jefe.
“Yo estaba en Buenos Aires y nuestra Madre
General -que reside en Roma- me mandó llamar para trabajar
en el Vaticano. Yo desconocía dónde y qué tarea haría. Llegué
con el tiempo suficiente para prepararme mejor en el italiano
(idioma que hablabámos con el cardenal Ratzinger) y en breve
tiempo estaba en la Congregación de la Doctrina de la Fe que
presidía el ahora Benedicto XVI.
La hermana Araceli nos comenta orgullosa que el
cardenal Ratzinger “era muy paternal, muy amable y muy cordial
con todos los que trabajábamos a su lado”. Él sabía muy bien
del trabajo delicado y fatigoso que debíamos hacer, y que nos
demandaba estar junto a Él -que trabajaba arduamente, era muy
laborioso- y también de lo importante de las tareas en ese
Dicasterio. He trabajado junto a él durante tres años, y una
de las tareas fue la confección del Nuevo Catecismo de la
Iglesia Católica. Varias veces en la semana recorría los
distintos escritorios y nos preguntaba a uno por uno cómo
estábamos, si trabajábamos con alegría, qué dificultad
teníamos y procuraba estar en nuestros problemas personales.
Era muy paternal y humilde.
“Una vez por mes, las 30 personas de su oficina,
salíamos con él de excursión a la costa del Mediterráneo, con
el propósito de distendernos, unirnos como grupo y alejarnos
un poco del stress diario.
También lo he visto muchas veces con numerosos y
bullangueros grupos de jóvenes que lo venían a ver y él los
atendía en el amplio patio central que tiene el Dicasterio.
El cardenal Ratzinger es muy culto, domina 10
idiomas, toca el piano, es admirador de Beethoven, le gusta
mucho la música clásica, pero sobre todo es un hombre de mucha
oración, muy místico.
Hoy aquì en la Argentina, en mi congregación de
Don Orione, nos alegramos mucho por esta elección de los
cardenales. “Creo que es el Papa para este momento especial
de la Iglesia Católica”, y le agradezco al Señor la gracia de
haber trabajado junto al nuevo Santo Padre.+
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